Visita a la Ciudad Vieja de Praga

Praga, es una ciudad nostálgica por excelencia, donde el tiempo parece haberse detenido sobre todo en las antiguas calles de la Ciudad Vieja, que invitan a un paseo tranquilo y sin rumbo para descubrir todas sus bellezas.

Ciudad con una compleja mezcla de estilos tanto gótico como renacentista que pueden verse en ambos lados de la ciudad, la nueva y la vieja, el barrio de Malá Straná y el de Hradcany.

Al ser una ciudad pequeña es posible visitarla y recorrerla en un fin de semana, siendo la época ideal para hacerlo a partir de mayo y hasta septiembre donde las temperaturas son muy agradables, ya que fuera de esos meses el clima es frío y húmedo.

Fundada en el año 870, Praga es la capital de la República Checa una ciudad bella por naturaleza que se encuentra prácticamente dividida en dos partes por su principal río llamado Moldava.

El Puente de Carlos es la principal arteria de la ciudad y al recorrerla varias veces volveremos a él por ser un sitio de referencia de todos los trayectos emprendidos, encontrándose  a su alrededor la ciudad que se divide en seis zonas: Stare Mesto, la Ciudad Vieja, Josefov, antigua ciudad Judía, Novo Mesto, la Ciudad Nueva, de gran riqueza arquitectónica, Malá Straná, el barrio pequeño, al otro lado del Puente, Hradcany: donde puede visitarse el Castillo y la Catedral y Vysehrad un poco más alejada y menos turística.

El casco antiguo de la ciudad es un lugar encantador, calles empedradas, monumentos y hermosos rincones. La Plaza de la Ciudad Vieja es la más importante y es en ella donde se encuentra el Ayuntamiento con su Torre del Reloj Astronómico, de estilo gótico construido en el año 1338.

Turistas y pobladores de la ciudad tienen a diario una cita obligada en el El Reloj, con el marco de bellas casas que rodean la plaza, muchas de ellas con figuras y dibujos en sus fachadas, de gran valor.

En el centro de la plaza se encuentra la Iglesia de Nuestra Señora de Tyn, de estilo gótico es referente de la ciudad formando parte de las fotos más conocidas.

Una de las principales entradas de la Ciudad Vieja se encuentra la Torre de la Pólvora. Una construcción gótica que comenzó a levantarse en el año 1475 y reconstruida a fines del siglo XIX.

Muy cercana a la Plaza de la Ciudad se encuentra la “Ciudad Judía”, un barrio tranquilo y con un cementerio famoso, pero la vida urbana por excelencia la hallaremos en el barrio llamado Novo Mesto, la parte más moderna de Praga con edificios neorrenacentistas y su extensa avenida que va desde la Plaza de San Wenceslao hasta el Teatro Nacional.

En este barrio se encuentran el Teatro Nacional de estilo neorrenacentista fue construido a finales del siglo XIX. Vale la pena visitar su interior de gran belleza, también aquí funciona el Ayuntamiento de la ciudad Nueva y se encuentra el Museo Nacional.

El Puente de Carlos otro de los símbolos de Praga lugar donde todos los turistas se dan cita, atraídos por sus típicos mercadillos, múscia clásica y pintores bohemios que ofrecen sus maravillosas obras de arte.

Algo que se detaca en el puente son sus esculturas representadas por 30 figuras de santos y religiosos, que indiscutinblemente le dan forma al puente más característico de Praga levantado sobre el Moldava.

Si cruzamos el Puente de Carlos desde la ciudad Vieja llegaremos a Malá Strana, antiguo barrio tradicional donde bares y restaurantes típicos abunda en el lugar, además de sus bonitas iglesias como la de la de la Virgen María Victoriosa, de estilo barroco temprano y el Templo de San Nicolás también en estilo barroco.

El barrio alto de Praga lleva por nombre Hradcany donde podremos visitar el castillo y la catedral. Dentro del castillo la Callejuela de Oro nos muestra fuertes reminiscencias a un pasado medieval.

Una ciudad mágica y encantadora, un sitio inolvidable excelente para un viaje romántico ya que tiene todos los ingredientes para disfrutarla en pareja.

Naturaleza curiosa, descubre las Colinas de Chocolate de Filipinas

Los destinos curiosos encantan a los viajeros que gustan de salir de la rutina de los viajes tradicionales, conociendo nuevas culturas, paisajes y sitios increíbles, en definitiva el placer de un viaje diferente.

Este es el caso de las llamadas Colinas de Chocolate de Filipinas, más de mis doscientas elevaciones en forma de conos que se encuentran repartidas en una superficie de unos 50 km2 situadas en la isla de Bohol, un lugar deslumbrante incomparable.

Parecen modeladas por la mano del hombre, perfectas y con una particular forma de conos de chocolate, de allí su singular nombre. Una imagen que se acentúa en el invierno cuando la temporada seca les da una tonalidad marrón muy particular.

Las Colinas de Chocolate en Filipinas son un atractivo natural visitado por turistas durante todo el año, que se encantan con estos conos,  fruto de una formación geológica única en el mundo y que le dan un toque diferente a un entorno natural por demás uniforme compuesto por campos de arroz y viviendas de bambú típicas de la región, alcanzando muchos de ellos los 120 metros de altura.

De origen incierto, los Conos de Chocolate de Filipinas han generado diferentes teorías, entre las cuales la más aceptada por los especialistas es que en algún momento fueron depósitos de piedra caliza que se encontraban bajo el mar , surgiendo a la superficie como consecuencia de un gran movimiento de las placas profundas, siendo con el tiempo erosionadas por el agua de lluvia y modeladas por el viento.

También, existe una teoría romántica, que en realidad se trata de una bonita leyenda. La misma asegura que su origen son las lágrimas secas de un gigante inmortal  llamado Arogo quien lloró por la muerte de su amada y sus lágrimas quedaron plasmadas en forma de colinas de tonalidad marrón.

Ya sea que tomemos como cierta la racional teoría de los depósitos de piedra caliza en el mar o la romántica leyenda del gigante, lo cierto es que estas colinas son únicas en el mundo y forman un paisaje increíble que sólo es posible encontrar en la bella isla de Bohol en un exótico destino como es Filipinas.