Durban, sede del mundial de Sudáfrica en el 2010

La fiebre del Mundial Sudáfrica 2.010, nos llevó a realizar una escapada a Durban, ciudad que fue  sede de algunos de los partidos previstos el importante evento de fútbol mundial.

En Durban, podrás disfrutar de rincones románticos. Es una ciudad de clima tropical que cuenta con bonitas playas de arena dorada y mar azul profundo, custodiadas por verdes colinas, ideales para descansar admirando toda su belleza natural.

El agua del mar es helada, reservada sólo para los más audaces, en especial porque es zona de tiburones, por lo cual deberás estar atento a las señalizaciones que indican su presencia. Si tomas los recaudos necesarios no tendrás de que preocuparte y podrás disfrutar sin problemas de un bonito día de playa en pareja.

La vida nocturna de Durban, es bastante movida, pero nada recomendable para quedarse en el centro de la ciudad, puesto que es bastante insegura. Es por esto que es conveniente trasladarse a algunos de los buenos restaurantes y bares, ubicados en le extremo sur de la playa urbana. Allí también podrás disfrutar de otras atracciones como un casino, un teatro llamado The Playhouse, en donde se presentan obras de teatro, música y danzas típicas, bien representativas de la cultura Kwazulu-Natal y numerosos e importantes centros comerciales en donde poder ir de compras o paseo, siendo el oro y el diamante, los artículos de joyería más preciados por los turistas.

Muy próximo a Durban, podrás visitar un Mundo Marino, y Reservas Naturales Protegidas declaradas Patrimonio de la Humanidad, para ver muy de cerca, a las especies animales más representativas de este continente tales como leones, elefantes, cebras, jirafas y cocodrilos.

En la tierra de Mandela y en la ciudad en donde Ghandi vivió por muchos años, encontrarás entretenimiento y variadas cosas para hacer, sobre todo por estas fechas en donde Sudáfrica, se prepara para vivir el Mundial.

Siwa, el gran oasis de Egipto

Para viajeros que buscan lugares exóticos y paisajes de belleza increíble,  Siwa representa todo eso inmerso en un oasis magnífico. Un sitio enigmático que fuera en el pasado el oráculo de Amón y al que solo es posible llegar por tierra.

La distancia que existe entre la capital de Egipto, El Cairo y Siwa es de aproximadamente unos 600 kilómetros que equivalen a unas nueve horas de viaje y es posible realizar este trayecto en autobús a pesar que no es directo.

Los  magnificos paisajes que presenta el Oasis de Siwa,  muy cerca de la frontera con Libia, son el lugar ideal para quienes gustan del turismo cultural y de aventura. Poseedor de una historia y un entorno enigmático, atrae a los visitantes que llegan hasta la tierra de los faraones para vivir inolvidables momentos.

Un lugar legendario donde el oráculo de Amón es un emblemático lugar que según personajes como Estrabón ya hablaba de él expresando la distancia a doce jornadas de camello desde Menfis y Alejandro Magno que desde las inmediaciones de Alejandría señalaba el camino hacia el oasis en trece jornadas de camello, siendo el camino más corto partiendo de Bajo Egipto.

Sus habitantes son los llamados “amazighs” y han seguido a través de los años cultivando una cultura y una  lengua propia, el siwi, diferente al resto de la población egipcia. Por sus tradiciones muy conservadoras es posible ver a sus mujeres usando un velo integral.

Naturaleza  agreste se presenta ante los ojos de quienes llegan a estas lejanas tierras donde su gran lago Siwa, al oeste de la ciudad, se parece a un gran espejo que refleja el implacable sol del desierto y a pesar de ello existen en sus alrededores olivos y dátiles.

La ciudad vieja, conocida como Shali, levantada en las laderas de un promontorio, es el destino preferido por los turistas, fortificada en el pasado para protegerla de los invasores,  todo en ella es motivo de asombro. Llegando a la zona más alta del terreno es posible obtener excelente vistas divisándose también la ciudad nueva y el Estadio Olímpico. Cerca de la ciudad se hallan las ruinas de Omn-Beydah, rodeadas de bosques de palmeras.

Se destaca su arquitectura con casas hechas totalmente de adobe. Un sitio que fue habitado nuevamente hace unos veinte años atrás y muchas de sus residencias fueron restauradas para hacerlas habitables, al igual que la Casa-Museo, uno de los sitios que son visita obligada en el lugar.

Las ruinas del templo de Amón es uno de los lugares que habitualmente forma parte del trayecto turístico de la zona, con grabados que datan del siglo IV, además de la mezquita que se encuentra entre las ruinas de Aghurmi, lugar donde existe un manantial que era utilizado por Cleopatra para tomar largos baños.

En Siwa se destaca también la llamada Montaña de los muertos (Jebel al-mawta). Se trata de una pequeña colina que era utilizada como necrópolis en la antigüedad y existen allí numerosas tumbas que conservan aún murales que representan el arte del Antiguo Egipto.

La época recomendable para visitar Siwa es en las estaciones cálidas del otoño o primavera, ya que las temperaturas se soportan bien, además de ser época de fiestas y eventos tradicionales en la región.

También, es posible hacer excursiones en un vehículo todoterreno recorriendo el desierto que rodea este maravilloso oasis al que llaman Gran Mar de Arena. Existen itinerarios ya diseñados para visitar pequeños lagos de agua salada y dulce además de un increíble manantial de aguas calientes.

Un sitio de ensueño sobre todo para quienes buscan lugares totalmente diferentes para unas vacaciones.

Viajar por Sudáfrica a bordo del The Blue Train

Podríamos decir que en el The Blue Train es viaje a bordo de un hotel de exclsuvi. Sinónimo de lujo y modernidad el recorrido de este exclusivo tren deleita al pasajero con paisajes y vistas increíbles disfrutando de todo el confort además de una exquisita culinaria que es responsabilidad de renombrados chef que utilizan para cada preparación productos de excelente calidad.

El viaje tiene un itinerario diseñado que comienza en Pretoria y su destino final es Ciudad del Cabo retornando luego al punto de partida, existiendo otras rutas alternativas a pesar que la más popular es la mencionada y una vez realizado el embarque, los huéspedes disfrutan de un delicioso cocktail de bienvenida.

El recorrido abarca más de 1600 kilómetros por el interior sudafricano, viviendo la experiencia de ver de cerca la inmensa sabana, los viñedos del Valle de Hex y la mina de diamantes de Kimberley.

La capacidad del The Blue Train es de hasta 74 pasajeros que  serán alojados en 37 suites de lujo con todo el confort y elegancia asegurando un viaje inolvidable.

Cada suite es sumamente grande y cuenta con baño privado con bañera o ducha todo un lujo comparado con otros trenes similares que solo poseen un par de baños por vagón. Incluye además dentro de sus instalaciones audio, sistema de video y Hi-fi.
Posee además dos vagones “luxury” con 3 suites en cada uno de ellos y otros nueve vaogones “de luxe” con cuatro suites por vagón.

Camas súper cómodas que tienen la característica de ser revatible no ocupando lugar durante el día, para disfrutar más a gusto un cómodo escritorio que se encuentra frente a la ventana para disfrutar de los bellos paisajes recorridos de Sudáfrica.


En todas las suites como también en las zonas comunes existen detectores de humo ya que no se permite fumar excepto en un salón especial. Además, se mantiene una temperatura ambiente agradable contando cada suite con sistema de calefacción individual.

Por otra parte, posee un gran vagón donde se encuentra ubicado el restaurante con una capacidad máxima para 42 personas. Tanto el desayuno como el lunch son comidas más informales a diferencia de la cena que es con vestimenta elegante, hombres con traje y corbata y mujeres con vestidos muy elegantes.


Dos salones para disfrutar diferentes alternativas durante el viaje, una de ellas se ha destinado a disfrutar cada tarde del mejor té y el otro llamado como The Club Car, es exclusivo para hombres, un sitio para degustar una copa de coñac y fumar.


Una travesía de lujo, viviendo momentos inolvidables, viendo amaneceres y anocheceres deslumbrantes,  un viaje al pasado recordando los primeros trenes de lujo que aparecienron en Sudáfrica para unir Johanesburgo con Ciudad del Cabo y disfrutando de uno de los más famosos atractivos turísticos del lugar, un palacio azul sobre ruedas donde sus huéspedes son protagonistas de una aventura inolvidable.

Conocer Gambia y sus bellezas naturales

Un paisaje llano es el que presenta Gambia a los turistas que llegan a él en busca de un destino diferente para sus vacaciones.

Con Senegal rodeándolo tanto al norte como al sur y al este sólo en el oeste hallaremos el Atlántico. Además este pequeño país se encuentra atravesado por el río Gambia que lo divide así en dos regiones bien diferentes y constituye la primera ruta comercial que llevaba hacia el interior del África Occidental.

Sin embargo, Gambia se ha convertido en un destino turístico inigualable sobre todo para los europeos que buscan el calor de esta tierra en el invierno.

Cercano a la desembocadura del río Gambia se encuentra la Isla James, que en el pasado era el puerto desde donde los esclavos salían para ser vendidos en diversos puntos del mundo. Un sitio que ha sido declarado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, existen aún hoy vestigios de la presencia europea en África que se extendió desde el siglo XV hasta que el país lograra su independencia, un referente histórico y cultural importante.

Gambia es un pequeño país que cuenta con poco más de once mil kilómetros cuadrados de territorio donde se encuentran circuitos megalíticos importantes con más de mil monumentos. Son cuatro grupos que totalizan noventa y tres círculos de piedra, cuyos nombres son Sine Ngayène, Wanar, Wassu y Kerbatch, ideal por los apasionados en estos temas.

Más allá de disfrutar de sus bellas playas sus reservas naturales son también un punto importante de atracción,  tanto por su fauna como por la diversidad de vegetación existente que depende principalmente del río.

Manglares y cañaverales se encuentran tanto en el estuario como en la costa atlántica, en tanto que en la región baja,  gracias a las aguas dulces la vegetación, es exuberante formando un bosque tropical increíble, donde el bambú es la especie más característica del lugar. Existiendo además, otras áreas donde es posible hallar cedro, caucho, palma de aceite y caoba y el baobab una especie majestuosa.

En las reservas la fauna es variada y dependiendo del lugar es posible encontrar cocodrilos, leopardos, hipopótamos, antílopes, jabalíes, chimpancés y monos, entre otras especies salvajes.

En la Reserva Natural de Abuko existen más de quinientas especies de aves que transforman el lugar en un verdadero paraíso, muy procurado por los estudiosos y aficionados a la ornitología.

Entre las playas más conocidas y visitadas se encuentran la de Serekunda, ideal descansar, relajarse y disfrutar del sol y del mar.

Gambia posee una infraestructura turística apropiada tanto en alojamiento como en restaurantes y bares, donde es posible además disfrutas de alguno de sus platos más tradicionales como el domodah, un guisado de arroz con el agregado de cacahuates y el benechin también un plato a base de arroz con verduras y acompañado de una salsa de pescado.

Para quienes están buscando un lugar diferente bello y donde es posible desarrollar diferentes actividades además de disfrutar de bonitas playas Gambia debe estar en su lista de opciones para las próximas vacaciones.

Visita a Fez, la ciudad más antigua de Marruecos

Históricamente la ciudad de Fez es la más antigua de Marruecos.

Esta ciudad,  que fuera varias veces capital de Marruecos se distingue por su aire imperial, intelectual y un poco místico con  tradiciones milenarias, leyendas de héroes, princesas y magos, algo que puede casi vivirse en la actualidad por el entorno mágico que la envuelve.

Maestros con gran sabiduría se entremezclan con adivinos, vendedores ambulantes y aguadores, convirtiendo a Fez en la ciudad con mayor historia que pueda encontrarse al norte de África.

Se trata de una de las ciudades imperiales marroquíes que junto a Marrakech, Meknes y Rabat cuentan con una cultura milenaria a la cual es casi imposible ser indiferente.

Por primera vez esta ciudad fue capital de Marruecos en el año 808 cuando reinaba Idriss II, quien creó esta magnífica ciudad para suplantar a la modesta población de Oualili. Posteriormente volvió a ser capital en el siglo XIII y la última vez lo fue bajo el reinado de Moulay Abadía, en el siglo XIX.

La ciudad antigua ocupa poco más de trescientas hectáreas y ha sido Declarada Patrimonio de la Humanidad. Desde lo alto del Kolla más precisamente desde el Hotel des Mérinides es posible apreciar con detalle esta magnifica obra de arquitectura, con sus inmensas murallas, sus calles formando laberintos que se mezclan con patios, zocos y magníficas cúpulas.

Palacios, fastuosas mansiones, mezquitas y jardines completan esta verdadera postal colorida.

Todavía existe el Barrio de los andaluces, quienes se asentaron aquí desde hace miles de años trayendo su arte mezcla de cultura española y musulmana.

La mezquita más famosa existente en Fez es la llamada Karaouiyine, considerada como el sitio de enseñanza de mayor antigüedad del mundo occidental y que posee una de las mejores y más vastas bibliotecas del mundo, siendo además la mayor que existe en Marruecos.

También,  con estas construcciones antiguas conviven nuevas estructuras como la moderna mezquita de Hassan II en Casablanca. Un sitio donde sólo pueden ingresar los musulmanes estando prohibida la entrada a quien no lo sea. Ocurriendo lo mismo con uno de los santuarios sagrados de Fez la zaouia y la tumba de Moulay Idriss II.

La bella Fuente de Fez, hecha con vistosos mosaicos, se encuentra muy cerca de allí en la Place el-Nejjarine, como también el edificio llamado Caravansar el-Nejjarine, que alberga el Museo de la Madera.

Otra visita obligada es el antiguo Palacio Dar Batha, con su característico estilo arábigo andalusí, que también ha sido transformado en museo donde se exponen obras de arte realizadas por famosos artesanos de la ciudad, siendo también este el sitio que se utiliza cada año en el mes de junio para celebrar el festival de las Músicas Sagradas del Mundo.

Para conocer más en profundidad esta cultura será necesario adentrarse por los estrechos callejones y recorrer sus barrios más emblemáticos. Un lugar donde aún siguen vivas antiguas profesiones de la época medieval como los orfebres, hojalateros y tejedores que entre otros hacen a la esencia misma de este lugar.

En estos barrios todo es bullicio y ruido constante, con vendedores ambulantes que ofrecen sus mercancías y aguadores que anuncian su llegada por medio de una campanilla de bronce.

Una de las actividades principales de la ciudad son las curtiembres,  en las que se siguen utilizando los métodos más antiguos que llevan más de cinco siglos arraigados en esta cultura. Un espectáculo que impresiona por las condiciones de trabajo duro que afronta la población.

Como resultado de todo este proceso largo y trabajoso se obtienen pieles que son muy apreciadas por su calidad y en especial el cuero fasí que se elabora especialmente en Fez y está considerado como uno de los mejores del mundo.

Por último conviene dar un paseo por los bellos jardines públicos de Boujeloud y el Palacio Real, con sus increíbles puertas doradas.

Vacaciones en Essaouira, Marruecos

Visitar Marruecos es una experiencia maravillosa ya que su cultura totalmente diferente y el encanto especial de muchas de sus ciudades nos hacen recordar el cuenta de las Mil y Una Noches, entre ellas la bella Marrakech y Essaouira donde haremos una visita.

La hermosa ciudad de Essaouira nos traslada a otros tiempos de magia y misterios, un lugar agradable y tranquilo y una de las ciudades que mayor cantidad de turistas recibe cada año, visita obligada en un viaje a Marruecos.

La llaman la “ciudad del viento”, donde gran cantidad de aficionados al windsurf practican su deporte favorito, siendo también el lugar elegido por muchos marroquíes por sus bellas playas que sirven de bálsamo para soportar los sofocantes veranos en ciudades del interior.

En Essaouira existen diversidad de sitios de interés para visitar, entre ellos se destacan la hermosa Medina, declarada Patrimonio de la Humanidad, la enigmática Isla de Mogador, la Mezquita Ben Youssef y la Sqala, por nombrar los más visitados por los turistas.

La Isla de Mogador, conocida popularmente como la Isla Púrpura, nombre que se le atribuyera en el pasado por ser una gran productora de esa sustancia.

Con magníficas fortificaciones construidas en el pasado como defensa, en la actualidad se encuentra deshabitada y hoy sólo es posible verla desde la ciudad ya que no está permitido llegar hasta ella por ser una reserva natural donde habitan aves en peligro de extinción como los halcones Eleonora.

En cambio, si es posible visita la ciudad fortificada construida en el siglo XVIII, llamada La Medina de Essaouira, que también ha sido declarada en el año 2001 como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, conjuntamente con el populoso barrio Judío del Mellah y la Kasabah.

La Medina de Essaouira está formada por estrechos callejones donde se encuentran gran cantidad de tiendas que venden hermosas artesanías típicas de la región, además de pintorescos cafés. Un paseo por la plaza de Orson Welles no permitirá disfrutar de un bello jardín y un busto levantado en homenaje al actor que rodó allí su famoso filme Othello.

Conocer la Mezquita Ben Youssef es una experiencia inolvidable ya que se trata de unos de los edificios más importantes de Essaouira. Situada al sudeste de la medina de la ciudad, no encontraremos con una construcción de rigen almorávide que fuera reconstruida en el siglo XVI y restaurada nuevamente en el siglo XIX. El gran tamaño de su mirante llama la atención de sus visitantes.

La principal defensa de la Medina y de toda la ciudad era en el pasado la Sqala, de dos niveles en el primero se guardaba todo el armamento y material militar y el segundo nivel era utilizado para la defensa del puerto ya que allí se encontraban los cañones.

Marrakech, las mil y una noches pueden hacerse realidad

Tierra mágica, llena de encantos y misterios donde el tiempo parece haberse detenido, Marrakech invita a sus visitantes a descubrir un destino fascinante, de calles bulliciosas mercados muy concurridos, festivales increíbles y monumentos magníficos que muestran la belleza de lo histórico, todo ello rodeado de pintorescos y coloridos jardines.

El punto central de la ciudad se encuentra en la Plaza de los Muertos donde se mezclan personajes llamativos y pintorescos como los legendarios encantadores de serpientes, acróbatas y vendedores ambulantes que nos sorprenderán con situaciones novedosas y en muchos casos increíbles y difíciles de entender para una cultura diferente como la nuestra.

Y cuando el sol comienza a esconderse es posible escuchar el canto proveniente de las mezquitas cercanas. Así el entorno cambia de forma gradual pasando del bullicio del día a la noche que se perfila como encantada.

Los restaurantes comienzan su tarea de armar mesas en las aceras y brindar el mejor servicio ofreciendo su culinaria tradicional, en tanto que magos y cartomantes aparecen en escena dando un toque sofisticado a las noches en Marrakech.

Con una arquitectura que impacta y deslumbra es posible conocer un poco de su pasado a través de sus palacios, mezquitas, baños y jardines construidos en el siglo XI. Todo ello conviviendo en una perfecta armonía con tiendas de famosas marcas internacionales.

Saliendo de la Plaza de Yamaa el Fna puede accederse al Zoco de Marrakech, un mundo increíble para adquirir desde velas aromatizadas hasta lámparas y prendas típicas como las tradicionales babuchas.

De calles amplias y siempre colmadas de locales y turistas, los puestos y tiendas ofrecen sus ofertas de productos.

Un lugar de visita obligada es la mezquita Kutubia que junto a la de la Giralda representan el símbolo de Marrakech y a pesar de no ser posible acceder a ellas desde fuera pueden admirarse su magnifica construcción y sus bellos jardines.

Las ruinas del Palacio el Badi, que fueran propiedad del sultán Ahmed el Mansur, una construcción que data del siglo XVI, puede recorrerse todo el palacio a través de diversos pasadizos subterráneos.

Muy cerca de allí, las tumbas Saadés, un gran mausoleo donde es posible visitar las tumbas reales del sultán Mansur y su familia.

Un paseo en camello puede ser una alternativa diferente y hasta un poco extravagante, pero es un sueño posible de cumplir alquilando uno por poco dinero en el Jardín de la Menara, fuera de los muros de la ciudad.

En la zona donde se encuentran los hoteles se levanta la llamada Ville Nouvelle, o Guéliz, el área más moderna de la ciudad, donde existen también restaurantes, cafés, discotecas y tiendas, transformándose el lugar perfecto para degustar la gastronomía local y ver el incesante movimiento del lugar mientras se saborea un café.

Una ciudad mágica Marrakech nos hará vivir como en el cuento de Las Mil y una Noches, un sitio diferente colmado de sorpresas que transforman a esta ciudad en un espectáculo en sí misma tanto de día como de noche.

Johannesburgo y la Copa Mundial de Fútbol 2010

La Copa Mundial de Fútbol 2010 comienza en pocos días y los juegos de apertura y cierre de este importante torneo se disputarán en Johannesburgo, ciudad que se encuentra al noroeste de Sudáfrica.

Se trata de una ciudad importante sobre todo teniendo en cuenta que allí se ubica la Corte Constitucional que es la de mayor rango de todo Sudáfrica.

Pero veamos cómo es esta ciudad que hoy está en boca de muchos por el esperado mundial de fútbol.

De clima seco y con temperaturas que oscilan entre 24° y 16°C en invierno y superan los 30º en verano, este no es un lugar turístico propiamente dicha sino un paso obligado como escala para viajeros que se dirigen por ejemplo a Ciudad del Cabo.

Históricamente se caracterizó por marcadas divisiones socio-económicas y también políticas, con problemas de segregación y falta de oportunidades para los habitantes negros, situación que cambió de forma radical con la abolición de la política de apartheid.

Una ciudad dinámica y cambiante, con marcados contrastes sociales pero extensa y múltiple a la vez, caracterizada por una gran actividad empresarial con una población de personas muy ricas en contraste con otras que viven en la extrema pobreza.

Elegantes tiendas y restaurantes, galerías de arte y teatros que buscan complacer a los turistas y una frondosa vegetación que la circunda compuesta de parques y reservas naturales en las afueras de la ciudad junto a variados atractivos culturales urbanos.

La idea de mejorar la oferta de la ciudad para los turistas se ha puesto en práctica creando algunos lugares de interés como el Museo de Arte, el Museo del Apartheid y el Museo Mandela.

Soweto, al suroeste de la ciudad, es el lugar donde gran parte de la población negra habita, un lugar donde conviven mansiones millonarias con casas comunes y barracas de hojalata donde habitan los residentes ilegales.

Para distenderse un poco nada mejor que una visita al zoológico y a la Ciudad Arrecife de Oro, un parque temático que posee museos, tiendas de artesanías y la recreación exacta de una verdadera ciudad mina de finales del siglo XIX.

Una ciudad cosmopolita y de contrastes donde aún hoy conviven las grandes diferencia, tendrá por unos días algo que quizás los una en un sólo pensamiento que su equipo de fútbol pueda llegar a ser el campeón. ¿Será?…

El Kilimanjaro, desde lo más alto de África

Es la montaña más alta de África, con 5.895 metros. En realidad es un volcán situado en el Parque Nacional que lleva el mismo nombre, en Tanzania y está protegido por la UNESCO desde 1987. El volcán está formado por tres cráteres con nieves perpetuas debido a un glaciar que existe en su cima. A pesar de ser una alta montaña su ascensión no entraña los peligros y complicaciones de otras grandes cimas como el K2 o el Everest.

kilimanjaro
La mejor época para hacerlo es de Septiembre a Febrero y lo más recomendable es contratar los servicios de un buen guía para que nos lleve a la cima. La ascensión es técnicamente fácil pero es bastante larga y ardua por el frío y la altitud. La vía más frecuentada es la de Marangu aunque también están las de Machame, Mweka y Shira. Como las temperaturas son bastante extremas hay que llevar ropa y equipamientos adecuados ya que se pasa de la selva al glaciar, por lo que las temperaturas sufren un gran contraste. Los que finalmente logren llegar a la cumbre, ya que muchos cesan en su empeño, podrán ver uno de los mayores espectáculos del mundo.

Masai Mara, safari en la sabana

El Masai Mara es el Parque mas importante de Kenya. Se llama así porque la tribu Masai habita en la zona y por el río Mara que lo cruza. La ubicación del Parque alejado de las grandes ciudades permite conservar la naturaleza en su estado más puro, donde los animales viven en plena libertad, además su altitud, a unos 1.500 metros, hace que el clima sea húmedo y suave en contraste con el resto del país. Ocupa algo más de 1.500 kilómetros cuadrados en la zona del Gran Valle del Rift y su mayor parte es sabana. En cuanto a la fauna, el Masai Mara es famoso por su población de leones aunque también destacan especies amenazadas como el rinoceronte negro, el hipopótamo y el guepardo, sin embargo el animal más numeroso es el ñu.


Al no ser un Parque Nacional como tal, sino más bien una reserva, está controlado por las autoridades locales del país. Cuando se creó la reserva se hizo con el objetivo de proteger a los animales de los cazadores furtivos así que la protección de esta área favoreció la reocupación por parte de la tribu Masai que hoy en día se debate entre tradición y modernización.
El acceso al Masai Mara es bastante complicado si se realiza por carretera ya que no existe un a vía principal que de acceso al parque, y los caminos son largos y bastante malos por lo que La mayoría de los turistas se desplazan en avión desde Nairobi. Ir a Kenya y no ir al Masai Mara es como ir a Egipto y no ver las Pirámides. Lo más espectacular, la puesta de sol.